18 DE DICIEMBRE

Y cuando me llegue el final,
deseo ver tu divina mirada
Y encontrar en tus lagrimas,
Destellos de luz al alba,
Te pido, Madre mia,
en mi ultima plegaria
Que me dejes ser el pañuelo
Que seque tu apenada cara
Y así encontrará el consuelo,
El bendito refugio, esta humilde alma.
Por eso te digo,
Madre de eterna Gracia,
Toma mis pobres manos,
Que se queden con tu Esperanza.

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